Un jardín del Arq. Julio Vilamajó en pleno centro de Carrasco.

Ubicación: Rambla República de México y Costa Rica . Montevideo – Uruguay.

En 1917 el Ingeniero Víctor Sudrier termina la construcción de su vivienda de verano en el nuevo balneario y en la década de 1930 encarga al Arquitecto Julio Vilamajó la planificación de un jardín en el terreno esquina y contiguo a su casa.



Antes de anexar el terreno, el pequeño jardín tenía un espacio semicircular bordeado de Hortensias de gran desarrollo, formando un volumen muy particular entre la línea curva y la del límite del terreno que daba un carácter muy especial al lugar.

Pensamos que Vilamajó se inspira en ese espacio semicircular y su envolvente vegetal, para organizar el planteo de la ampliación, materializando una gran duna curva de altura similar a la de las Hortensias.

La “duna” le permite al Maestro separar el ámbito privado de la calle sin perder la vista marina, dar protección de la brisa costera y producir gran riqueza espacial.

Desarrolla tres lugares principales unidos espacialmente: la parte alta de la duna, el espacio circular horadado en la misma y el espacio de unión entre el viejo jardín y la duna.

Dos muros de piedra laja consolidan el volumen de arena, el exterior con plomo vertical y el interior inclinado. El ancho de la duna proporciona sensación de lejanía de la vía pública y a su vez permite un paseo en altura a modo de mirador. El muro de contención inclinado, se desarrolla encerrando un espacio circular y es barrido a lo largo del día por luces y sombras en su textura escalonada, produciendo un atractivo muy especial.

Una ancha faja horizontal oficia de espacio de unión entre el jardín nuevo y el viejo, enmarcada por dos muros también de piedra, opuestos y enfrentados entre sí, uno en la medianera con el vecino de la Rambla y el otro sobre la calle Costa Rica. El primero de los muros, recto, con un cantero en su base dividido en 10 cuadros iguales, enmarcados con piezas prefabricadas de monolítico. El otro muro, curvo, conformando un lugar de estar con banco de la misma curvatura, que permite a los usuarios estar a cubierto de los peatones y de las visuales intrusas de las ventanas del Hotel Carrasco, sin perder de vista el horizonte marino.

El jardín llama la atención no solo por el manejo del espacio y de la acertada propuesta de “verde”, sino también por el estudiado detalle y terminación de sus elementos constructivos.

El jardín fue cuidado por la familia del Ing. Sudrier hasta que cambió de propietario. Estuvo cinco o seis años abandonado, cuando en el año 2009 empiezan los trabajos para su restauración. Había un crecimiento desmedido y desalineado de las plantas, así como ejemplares desaparecidos. La parte inerte del jardín se encontraba en buen estado de conservación debido a la nobleza de los materiales utilizados. Con el correr de los años, la invasión de arena voladora había cambiado los niveles de la carpeta verde y cubierto algunos elementos constructivos.
La propuesta de los nuevos propietarios fue la de construir un edificio de oficinas reciclando la casa vecina sobre la Rambla y avanzando sobre el fondo de la antigua propiedad del Ing. Sudrier, quedando independiente la vivienda de 1917 y el jardín histórico.

En la adaptación a la nueva función el jardín queda intacto, salvo por el cerco vegetal donde se proponen cambios en su altura y su desarrollo, para lograr la unión con el jardín vecino sin desmerecer la obra del Arq. Vilamajó.

Los trabajos están siendo realizados bajo la dirección de quien suscribe y con la supervisión de la Comisión Especial Permanente de Carrasco y Punta Gorda.

Finalmente hago énfasis en la importancia de la concientización, coordinación y respeto que debe haber, entre todos los actores involucrados en este tipo de intervenciones -llámese propietarios, inquilinos, concesionarios, equipos de trabajo (constructor, jardinero…), investigadores, equipo técnico director, oficinas de contralor, etc…, cada uno en lo que le corresponda- a comprometerse con los procesos indicados para que nos lleven a la mejor conclusión de los resultados, que respetan la idea original del autor y por tanto el acervo cultural de todos.

Luis M. Carrau Urioste
Arquitecto y Paisajista
Octubre, 2012

Esta entrada fue publicada en Artículos. Guarda el enlace permanente.